La provincia de Almería ha estrenado la campaña de la almendra con un balance que deja un regusto desigual. ASAJA-Almería habla claro: la cosecha llega “muy mermada” y marcada por la irregularidad, fruto de un problema que arranca en primavera, cuando las lluvias coincidieron en el peor momento posible para el cuaje del fruto.
“Los árboles lo agradecieron, pero la almendra lo pagó”, explican los agricultores, que ven cómo la campaña se dibuja con luces y sombras según el lugar y la variedad cultivada.
Variedades que resisten… y otras que caen
No todas las almendras han corrido la misma suerte.
- Lauranne, de floración tardía, encara la campaña con mejores perspectivas y apunta a rendimientos interesantes.
- En cambio, Marcona y Guara, más tempranas, han sufrido de lleno la falta de cuaje y muestran un panorama muy distinto.
La geografía también ha jugado su papel. En la comarca de Los Vélez, la más poblada de almendros, el granizo de agosto se llevó por delante hasta un 20% de la producción en algunas fincas. Mientras tanto, en el Alto Almanzora, los agricultores respiran algo más tranquilos, aunque tampoco se libran de los problemas de cuajado.
Árboles sanos, precios altos, pero cuentas en rojo
Pese a los contratiempos, los almendros —sobre todo los de secano— presentan un buen estado de salud gracias a las lluvias primaverales. Los escandallos confirman rendimientos destacables: la variedad Lauranne se mueve entre los 300 y 350 gramos.
En cuanto al mercado, la lonja refleja un respiro: la almendra convencional se paga a 5,20 €/kg, un 30% más que el año pasado, y la ecológica alcanza los 6 €/kg, con un alza del 20%. Sin embargo, ese repunte de precios no alcanza a maquillar las pérdidas de quienes han visto desplomarse su producción.
Una campaña de contrastes
La realidad de esta cosecha en Almería es, en definitiva, una fotografía de contrastes: precios al alza frente a almendras que no llegaron a cuajar, árboles fuertes pero con menos fruto, y agricultores que, aunque confirman el buen estado del campo, asumen que la rentabilidad será desigual.
La campaña acaba de arrancar, y ya deja claro que en el campo almeriense, este año, la almendra será más cuestión de suerte que de esfuerzo.


