La justicia ha puesto punto final a un caso de estafa que se arrastraba desde hace casi diez años en la provincia de Almería. La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Almería ha confirmado la condena a un repartidor de paquetería que se quedó con un televisor destinado a una vecina de Olula del Río, aunque ha reducido de forma notable la pena por los excesivos retrasos del proceso judicial.
Los hechos se remontan al 8 de junio de 2016, cuando el trabajador debía entregar un televisor valorado en 264 euros en un domicilio del municipio. En lugar de completar el reparto, decidió apropiarse del aparato y simular la entrega manipulando el albarán: firmó en nombre de la clienta y añadió un número de DNI que no correspondía con la destinataria.
La mujer, que se encontraba en casa esperando el paquete, sospechó al comprobar en el sistema de seguimiento que figuraba como entregado. A partir de ahí se inició una investigación que acabó demostrando el engaño mediante informes caligráficos y los datos de localización de la PDA del propio repartidor.
Una causa marcada por la lentitud judicial
En primera instancia, el Juzgado de lo Penal número 2 de Almería impuso al acusado una pena de seis meses de prisión. Sin embargo, la Audiencia Provincial ha revisado la sentencia al considerar probadas unas dilaciones indebidas “extraordinarias”.
Los magistrados subrayan que se trataba de una causa sencilla que permaneció prácticamente paralizada durante cuatro años en fase de instrucción, y que el juicio no llegó a celebrarse hasta septiembre de 2024, un retraso que califican de claramente injustificable.
Por este motivo, aunque se mantiene la condena por estafa y falsedad documental, la pena se ha visto sensiblemente rebajada, cerrando por fin un procedimiento que se ha prolongado casi una década y que ha vuelto a poner sobre la mesa los problemas de lentitud en la administración de justicia.


