Puede que viva a miles de kilómetros, en la bulliciosa ciudad de Los Ángeles, pero Diego Uribe lleva bien presente su raíz almeriense. Este escritor, doctor en Lingüística Aplicada y enamorado confeso de la literatura japonesa, ha ido ganándose poco a poco un espacio entre los lectores más exigentes gracias a su estilo crudo, profundo y original.
Su primer libro, Historias japonesas de muerte y desolación, ya dejó claro que lo suyo no era escribir por escribir. En él se sumerge en los rincones más sombríos de la historia y cultura nipona, desenterrando relatos que pocos se atreven a contar. Luego llegó Rito de iniciación, una novela corta autopublicada que desde el primer párrafo anuncia lo inevitable: la muerte del protagonista. Una estructura narrativa valiente, al estilo de Crónica de una muerte anunciada, pero ambientada en los bajos fondos de Tokio, entre mafias, códigos de honor y oscuridad.
Y lo que empezó como un proyecto personal, ha terminado despegando. Gracias al editor Javier Arroyo, Rito de iniciación se reeditó y no tardó en sumar más de cien valoraciones en Amazon en apenas unos meses. El resultado: Diego ha firmado contrato con la editorial mexicana Abismos Casa Editorial, lo que supone una nueva vida (¡la tercera ya!) para esta pequeña gran obra.
Mientras tanto, entre libros y manuscritos, Diego también encuentra tiempo para el fútbol, para cocinar platos que huelen a casa y para leer todo lo que cae en sus manos. Su próxima novela ya está lista, esperando salir al mundo con la misma fuerza que las anteriores.
Desde El Valle Actualidad, solo podemos celebrar que el talento de nuestra tierra siga cruzando fronteras. Y recordar que, como bien demuestra Diego, los libros tienen muchas vidas. Y hay que vivirlas todas.


