La realidad actual en Almería revela un dato llamativo: los hogares con mascotas superan ya, en número, a los que tienen niños. Y si bien los perros lideran el ranking con amplia ventaja, hay otro compañero peludo que va ganando presencia, aunque en silencio: el gato.
Según los registros de la Junta de Andalucía, más de 13.500 felinos viven oficialmente en la provincia. Sin embargo, a pesar de su popularidad creciente, siguen siendo grandes desconocidos. Su lenguaje corporal, sus maullidos o incluso su emblemático ronroneo son muchas veces malinterpretados, lo que puede desembocar en problemas de convivencia.
«El error más habitual es tratar de entenderlos como si fueran personas, cuando su forma de comunicarse es completamente distinta», explica la bióloga albojense María Dolores Granero Fernández, más conocida en redes como Mary Granero o @wildbehav. Especializada en etología (el estudio del comportamiento animal), ha lanzado su primer libro Lo que la ciencia sabe de tu gato, donde desmonta mitos comunes y ofrece claves científicas para entender mejor a estos animales.
Entre las revelaciones más curiosas de su obra está que no es la cola, sino las orejas, el mejor termómetro del estado emocional del gato. Y que el ronroneo, tan asociado al bienestar, no siempre es un signo de placer. «Los gatos ronronean también cuando están nerviosos o sienten dolor. El tono y el contexto son claves para entender qué están expresando realmente», apunta.
Estas vibraciones, según estudios como el de la investigadora Elizabeth von Muggenthaler, no solo tienen un componente emocional, sino que podrían ser una herramienta de autocuración. Se ha observado que la frecuencia del ronroneo coincide con terapias usadas en medicina humana para sanar fracturas, aliviar dolores o regenerar tejidos.
Mary insiste en que conocer estas señales ayuda a detectar problemas de salud antes de que se agraven: «Un maullido inusual o unas orejas hacia atrás pueden ser señales de alerta, y entenderlas puede marcar la diferencia entre una visita preventiva al veterinario y una urgencia grave».
De TikTok a las librerías
Granero, natural de Albox, dio sus primeros pasos en el mundo de la divulgación a través de redes sociales, donde compartía vídeos analizando el comportamiento de animales domésticos. Su experiencia en protectoras y refugios le brindó una perspectiva real sobre los errores más comunes en la convivencia con mascotas.
Su comunidad fue creciendo hasta llamar la atención de una editorial, que vio en su enfoque riguroso pero cercano una oportunidad para cubrir un vacío editorial: libros de comportamiento felino pensados para el gran público. Así nació su primer proyecto impreso, con la idea de seguir ampliando horizontes: “Este libro se centra en gatos, pero ya estamos trabajando en otros volúmenes sobre diferentes especies”, adelanta la autora.


