El sonido ronco y profundo de los ciervos ya comienza a escucharse en la Sierra de Los Filabres. La berrea, ese fenómeno único que marca el celo de los machos, ha arrancado tímidamente en la provincia y lo hace, como cada septiembre, convertida en todo un atractivo turístico y natural.
Aunque las altas temperaturas aún frenan el despliegue total de este ritual, ya son muchos los curiosos que se adentran cada tarde en los montes filabreños, donde se concentra la mayor población de ciervos de Almería, con un censo que se mueve entre los 1.000 y 1.500 ejemplares. Guardas forestales, efectivos del Infoca y hasta operarios de carreteras confiesan que no pueden evitar detenerse a escuchar esos bramidos que retumban en la sierra.
Un espectáculo en primera fila
La época álgida de la berrea suele situarse entre el 15 y el 25 de septiembre, aunque depende siempre del clima de cada año. Los enclaves más recomendados son lugares como El Toril, La Merendera, Calar Alto, el Cortijo del Conde o Arroyo Berruga, auténticos balcones al fenómeno natural.
Ver a los machos disputar su territorio y cortejar a las hembras es un plan que cada vez gana más adeptos, sobre todo entre familias y grupos de amigos que buscan un fin de semana diferente en la Almería rural. A ello se suma que el otoño abre también la temporada de setas, castañas y otros frutos, lo que convierte a la sierra en un destino aún más atractivo.
Una joya que necesita respeto
No obstante, desde la Delegación de Medio Ambiente se recuerda cada año que la afluencia masiva de visitantes puede alterar el apareamiento de los ciervos, con el consiguiente impacto en el número y calidad de las crías de la próxima temporada.
Por eso, las autoridades piden a los visitantes que disfruten de la experiencia, pero siempre con prudencia, silencio y respeto por el entorno.
En barrancos, cortafuegos o incluso desde la cuneta de la carretera, la berrea de Los Filabres se confirma un año más como uno de los mayores espectáculos de la naturaleza en la provincia. Una cita que, sin duda, convierte el mes de septiembre en una fiesta sonora en los montes almerienses.


