Empezó a forjar a los 16 años y hoy abre su fragua a quien quiera aprender: la historia de un forjador de Albox
Antonio García Galera empezó a forjar a los 16 años. En su taller de Albox hace cuchillos, navajas y acero de Damasco, y desde 2018 enseña el oficio.
En un taller de Albox, el acero todavía se calienta en la fragua hasta ponerse al rojo vivo y toma forma a golpe de martillo sobre el yunque. Allí trabaja Antonio García Galera, que se presenta como «Maestro Forjador con más de 30 años de experiencia» y al que, como cuenta él mismo en la web de su taller, «en mi sector casi todos me conocen como Forjamam». Hace cuchillos, navajas y herramientas, y desde 2018 abre su fragua a quien quiera aprender el oficio.
Este otoño ha vuelto a abrir fechas. La agenda de Turismo Almanzora anunciaba para el sábado 3 de octubre un curso de forja tradicional en Albox, con un texto del propio taller que resume su manera de entender el trabajo: «Hay cosas que puedes aprender viendo vídeos… Y hay otras que tienes que sentir con tus propias manos. El calor de la fragua. El acero al rojo vivo. El primer golpe de martillo».
Una pieza «llena de imperfecciones»
«Empecé a forjar a los 16 años», recuerda en su web. Más tarde descubrió el acero de Damasco, o acero caldeado, que se trabaja soldando en la fragua, a golpe de martillo, capas y capas de metal. Y supo «desde el primer momento» que tenía que aprender a hacer «uno de esos cuchillos que tanto me fascinaban».
Todavía se acuerda del primero: «una pieza llena de imperfecciones que me tuvo en vilo bastante tiempo», cuenta. Hoy, según su web, ha enviado cuchillos a clientes de dentro y fuera de España, y se presenta como el «primer español en crear Damasco con metales no férricos como el cobre o el titanio».
Forjamam, con eme de familia
El nombre también tiene su historia. Casi todo el mundo lo corrige y escribe «Forjaman», pero no es una errata: «viene de Forja, y MAM son las iniciales mías, de mi mujer e hijas», explica. Es una empresa familiar que ha ido creciendo con los años, y a ella se han sumado sus yernos, José y Juan Francisco, «también profesionales de la forja».
De la navaja a la barandilla
Su trabajo no se queda en los cuchillos. En su ficha de Turismo Almanzora, el taller se presenta así: «Somos herreros de profesión, con 30 años de experiencia en este apasionante mundo que es la forja tradicional». Atienden encargos de particulares, empresas y establecimientos. «Desde una elegante rosa en forja hasta una sinuosa barandilla para un restaurante de dos pisos», resume la ficha.
Y cuando le faltaron herramientas, se las hizo. Ante «los escasos suministros de herramientas para Cuchillería», cuenta, se vio «en la necesidad de forjar las mías y fabricar mi propia maquinaria». Esas máquinas, según su web, las suministra hoy a otros compañeros del sector y a quienes se inician en la forja.
Una fragua abierta a quien quiera aprender
Después llegó el paso a la enseñanza: «En 2018 empecé a formar a otras personas que querían aprender de este arte con cursos presenciales en mi propio taller», recuerda. A ellos, asegura, llegan «personas de todas partes» para forjar su propio cuchillo, un hacha o una herramienta, o para iniciarse en el Damasco, una «técnica ancestral tan compleja como bella», como la describe el taller.
La agenda de Turismo Almanzora da fe de esa constancia: ha anunciado sus talleres de cuchillo de supervivencia en junio de 2021, de hachas en octubre de 2023, de iniciación a la cuchillería en marzo de 2026 y el de forja tradicional de este mes de octubre, todos en Albox. Además, según su web, Canal Sur ha visitado el taller en dos ocasiones para mostrar su trabajo.
Un oficio que sigue encendido
En ese taller de Albox, un oficio de los de siempre, el de herrero, no se apaga: se trabaja en familia, se enseña y, según cuenta el propio Antonio, atrae hasta el Valle del Almanzora a gente de todas partes. También así se le echa un pulso a la Almería rural.
Desde El Valle Actualidad, solo podemos celebrar que en Albox siga sonando el martillo sobre el yunque.



