Sacar la silla a la puerta, sentarse con vecinas al caer la tarde, comentar el calor, los nietos, o cómo van las obras del puente. Una imagen cotidiana y profundamente arraigada en los pueblos del Valle del Almanzora, que ahora podría convertirse en motivo de sanción… al menos en otros puntos del país.
Según informan medios nacionales, algunos municipios han comenzado a aplicar normativas que prohíben ocupar la vía pública con sillas o mesas sin autorización, lo que podría acarrear multas de hasta 3.000 euros. El objetivo, según alegan, es evitar molestias o garantizar el paso en calles estrechas.
La noticia ha causado sorpresa —y cierta incredulidad— entre vecinos de la comarca, donde esta práctica no solo es habitual, sino casi una institución social.
“¿Multa por sentarse al fresco? Aquí entonces tendrían que empapelar medio pueblo cada noche”, bromea María Dolores, vecina de Albox.
Más allá del tono jocoso, lo cierto es que la costumbre de “salir al fresco” forma parte del tejido cultural de nuestros municipios, especialmente durante los meses de verano, cuando el calor aprieta y las calles se convierten en el mejor salón de estar.
De momento, en los ayuntamientos del Valle no se han dado señales de aplicar normativas similares, y todo apunta a que las reuniones con abanico, botella de agua y conversación vecinal seguirán intactas… al menos mientras el sol siga cayendo fuerte y la brisa de la noche siga siendo gratuita.
Porque en el Valle del Almanzora, el fresco no se discute: se comparte.


