Saltar al contenido

Todo lo que nos une

EconomíaOria

Volvió la vista a sus raíces y plantó olivos a 1.100 metros: la historia de un aceite familiar de Oria

Cristóbal Sánchez Arán plantó en 1998 un olivar a 1.100 metros en el Campo Cisnares de Oria. Hoy lo trabaja su familia y su aceite ecológico suma premios.

Aceitunas verdes recién recogidas en un remolque, entre los olivos de Lasolana2 en Oria
Foto: AOVE Lasolana2

En el Campo Cisnares, a 1.100 metros de altitud, los olivos florecen en pleno calor del verano: a finales de junio o principios de julio, al menos dos meses más tarde que en la mayoría de zonas olivareras. Así lo cuenta la familia que los cultiva en esa altiplanicie entre la Sierra de las Estancias y la Sierra de María, que se reparten Oria y Chirivel. Su olivar, plantado en 1998 y hoy ecológico, tiene 1.097 árboles, y de él sale AOVE Lasolana2, un aceite que, según la propia familia, suma más de 30 premios internacionales.

La nueva campaña de la aceituna está a las puertas y llega con buenas noticias para el aceite ecológico almeriense. El aforo que la Junta de Andalucía presentó el 29 de septiembre estima 1.261.200 toneladas de aceite en Andalucía para la campaña 2026/2027 y señala que Almería «vuelve a ser la provincia que más aumenta la producción de ecológico respecto a la campaña anterior (un 370% más)», hasta algo más de 2.000 toneladas.

Un nostálgico del campo

Lasolana2 «nace como el sueño de Cristóbal Sánchez Arán, un nostálgico del campo que, desde la ciudad de Almería, decidió volver la vista hacia sus raíces en Oria y Chirivel, donde creció entre olivos y almendros», cuenta la familia en su web. El olivar se plantó en febrero de 1998, tras un desfonde del terreno de 75 centímetros, y hoy tiene 1.097 olivos de la variedad picual repartidos en cinco hectáreas. Eligieron la picual, explican, por su resistencia al frío, su estabilidad y su capacidad para mantener el sabor con el tiempo.

«Hace más de 20 años, mi padre tomó una decisión: plantar olivos en nuestra tierra», se lee en la portada de su web. No fue sencillo: «Al principio, el camino fue difícil. No sabíamos cómo alcanzar la excelencia, pero teníamos claro que no queríamos producir “otro aceite más”». Mientras muchos se centraban en la cantidad, ellos eligieron, cuentan, «buscar la calidad absoluta, aunque eso significara hacerlo todo por nuestra cuenta».

«Mi esposa, mis dos hijos y yo»

Y así lo hacen. «Nos encargamos personalmente de todo: el cultivo, la recolección, el envasado, la comercialización y la distribución de nuestro AOVE. Todo lo hacemos mi esposa, mis dos hijos y yo», resume su web. No compran aceitunas a terceros: solo embotellan lo que da su finca, que según la familia es la única plantación de olivos que existe en el Campo Cisnares.

El olivar tiene la certificación ecológica del CAAE y, explican, se trabaja con técnicas de agricultura regenerativa, sin fertilizantes externos y con abono propio hecho con los restos del olivo. La aceituna se recoge prácticamente a mano y solo la que sigue en la rama. Nunca pasan más de 24 horas entre la recogida y la molturación, que se hace en frío en la almazara de Oro del Desierto. Después, el aceite reposa en una bodega con muros de 70 centímetros de grosor, de barro prensado por fuera y ladrillo por dentro.

De Oria a Tokio y Nueva York

Con los años llegaron los premios. En la lista que publica la familia, solo en 2013 aparecen medallas de oro en Olivejapan, en Tokio, y en el concurso internacional de Nueva York, además de distinciones en Jerusalén, Mendoza (Argentina) y París. El aceite estuvo incluido en la guía Flos Olei de los 500 mejores AOVE en 2014, 2015 y 2016, y los reconocimientos siguen hasta 2017.

En casa también se lo han reconocido: en marzo de 2023, AOVE Lasolana2 fue uno de los siete premiados de la VI Gala de la Almendra de Oria, con la que el pueblo reconoce el trabajo de su tejido asociativo y productivo, según la Diputación de Almería. Además, forma parte de Sabores Almería, la marca de calidad de la Diputación.

Antes de las primeras heladas

En el Campo Cisnares, el frío marca el calendario. Como la maduración también se retrasa, cuando recogen la aceituna, en verde, esta «aún no ha completado todo su ciclo», explican. La campaña 2024-2025 fue exigente: tras una primavera lluviosa llegó «una larga sequía sin una sola gota en todo el desarrollo del fruto», según su nota de cata, y la familia decidió «adelantar la recolección antes de las primeras heladas».

Es otra forma de echarle un pulso a la Almería rural: un olivar en solitario, a más de mil metros y en tierra de almendros, que una familia trabaja con sus propias manos. Más de un cuarto de siglo después de aquel febrero de 1998, el sueño de un nostálgico del campo sigue dando fruto en Oria.

¿Te ha resultado útil? Compártelo con tu gente.

Compartir

Deja tu comentario

Tu correo no se publicará. Los comentarios se moderan: respeto y buen tono, como en la plaza del pueblo.

elValle en WhatsApp

Seguir el canalLo más importante de tu pueblo, en el móvil. Gratis. Envía tu noticiaEscribe a la redacción: noticias, fotos, avisos o quejas.

Tu pueblo

O ve directo a tu pueblo: