El Valle del Almanzora vuelve a colarse en el mapa internacional. Esta vez, de la mano de la prestigiosa revista National Geographic, que ha puesto el foco en uno de los enclaves más singulares de la provincia: el antiguo poblado minero de Las Menas, en Serón.
Ubicado en plena Sierra de los Filabres, a más de 1.500 metros de altitud, este enclave abandonado sigue despertando curiosidad décadas después de su época dorada. Y no es para menos. Su arquitectura, completamente atípica en la zona, ha llevado a la revista a definirlo como un lugar “extraterrestre”, una descripción que no ha tardado en llamar la atención.
Un pueblo distinto en pleno corazón de la sierra
Lejos de la estética tradicional andaluza, Las Menas sorprende por su diseño, más propio de regiones del centro de Europa. Techos inclinados preparados para la nieve, construcciones de piedra con detalles en ladrillo visto y viviendas que recuerdan a países como Bélgica o Gales forman un conjunto único en toda la provincia.
Este estilo no es casual. Durante su etapa de mayor actividad minera, especialmente a principios del siglo XX, ingenieros y técnicos extranjeros se asentaron en la zona, llevando consigo su forma de construir y entender los espacios.
Un reflejo de las diferencias sociales de la época
Más allá de lo visual, el reportaje también pone el acento en la vida cotidiana que se respiraba en el poblado. Las Menas no solo fue un centro de trabajo, sino también un escenario donde quedaban marcadas las diferencias entre clases sociales.
Mientras los directivos vivían en casas amplias, con mejores condiciones y comodidades, los trabajadores ocupaban pabellones mucho más humildes, expuestos al frío de la sierra. Una realidad que quedaba patente incluso en los espacios de ocio, como el antiguo cine del poblado.
La ermita que no parece de aquí
Entre todas sus construcciones, hay una que destaca especialmente: la ermita de Santa Bárbara. Levantada a comienzos del siglo pasado, su silueta, con un campanario puntiagudo y un estilo poco habitual en la zona, refuerza esa sensación de estar ante un lugar “fuera de contexto”.
Muchos vecinos coinciden en lo mismo: no hay nada igual en toda la provincia.
Un futuro aún por definir
En los últimos años, el Ayuntamiento de Serón ha mostrado su interés en recuperar este espacio y ponerlo en valor, apostando por su conservación y posible uso turístico. El objetivo: que este singular enclave no quede en el olvido y pueda volver a tener vida, aunque sea desde otra perspectiva.
Hoy, Las Menas sigue en silencio, pero su historia —y ahora también su reconocimiento internacional— la convierten en uno de los tesoros más curiosos de Almería.


